miércoles, 31 de agosto de 2011

La voz de la mujer



Pregunta: ¿Qué pasa con lo que se dice en relación a la voz de la mujer como si fuera algo que ocultar?

Respuesta:

"La voz de la mujer no es en principio Awra".

Las mujeres se quejaron al Profeta (sallallahu 'alayhi wa salam) y le preguntaban acerca de asuntos religiosos.

También lo hicieron con los califas bien guiados (radiallahu 'anhum) y aquellos que tenían la autoridad después de ellos.

Y ellas saludaban a los hombres que no eran sus mahram con el Salam [saludo islámico] y ellos les devolvían  el Salam, y ninguno de los imames del Islam  les reprendieron por ello.

Pero no es permisible para una mujer hablar en una voz suave y agradable, porque Allah - Ta'ala - dice:

"¡Oh, mujeres del Profeta! No sois como las demás mujeres; si teméis a Allah, no habléis con voz dulce, de modo que quienes tengan sus corazones enfermos sientan alguna atracción, hablad pues recatadamente... "[1]

Ya que los hombres pueden ser tentados por ello, como es indicado en este versículo [2].

Sheikh Salih al-Fawzan: dijo que se recomienda a las mujeres rezar en voz alta ; si es una oración obligatoria o una oración supererogatoria, mientras no sea oída por un hombre y pueda ser tentado por su voz.

Una mujer puede rezar en voz alta si está en un lugar donde no hay ningún extraño que la escuche, si  realiza una oración en la noche, salvo si hay riesgo de molestar a otros que rezan.

Cuando ella realiza una oración de día, lo hace en voz baja ya que esta oración debe hacerse así y la elevación de la voz en tales oraciones no se recomienda porque es contrario a la Sunnah. [3]

Notas
[1] Corán 33/32
[2] Fatawa Al-Laynah Ad-Da-ima lil- BouhouthAl'Ilmiyyah wal-IFTA, 6 / 85
[3] Kitab Fataawa al-Mar'a al-muslima "- Sheik Salih al-Fawzan, p. 322
Copiado de manhajulhaqq.com


 
Comité permanente [de sabios] del Ifta - اللجنة الدائمة للبحوث العلمية والإفتاء
Cheikh Salih Bin Fawzan Bin 'Abdillah Al Fawzan - الشيخ صالح بن فوزان الفوزان

Tomaado de: http://3ilm.char3i.over-blog.com/article-29804015.html

Traducido del francés al castellano por Um amina