Maridos que descuidan su higiene y su aspecto
Sheij Farhan Al Anzi - que Allah le preserve-.
Lamentablemente, y perdonadme que diga esto, he recibido muchas preguntas sobre este asunto. Algunas mujeres ni siquiera quieren que se mencione su nombre ni su kunya. Me escriben y me dicen: «Tengo un marido que, lamentablemente, desprende un olor muy desagradable. No se cuida, aunque podría utilizar cepillos, lavarse, usar jabón, champú, productos de higiene y perfume. Dice que no sabe lo que es el perfume». Pedimos a Allah que nos preserve y nos conceda bienestar.
Por eso, mi honorable hermana, no cabe duda de que prestar atención a este asunto es de suma importancia en la vida matrimonial. ¿Por qué? Porque el matrimonio implica cercanía, unión y convivencia diaria, día tras día.
No se trata de una simple relación de trabajo, de un compañero que quizá percibas un olor desagradable. Al fin y al cabo, solo estarás con él cinco, seis o siete horas, y luego os separaréis; además, hay días libres y otras circunstancias. Sin embargo, entre los esposos existe una relación permanente.
Por tanto, si el marido se encuentra en semejante estado, no cabe duda de que resulta repulsivo. Es algo completamente natural, pues Allah ha dispuesto en el ser humano una aversión natural hacia los olores desagradables.
Lamentablemente -y ruego que se me disculpe por decir esto-, hay quienes incluso consideran este descuido como una forma de devoción religiosa, como si, al mostrarse desaliñados, se acercaran más a Allah. ¡Por Allah, esto no forma parte de la religión de Allah! La religión de Allah es limpieza, es belleza, y consiste en utilizar perfume y presentarse con el mejor aspecto. Esto es lo que trajo Muhammad ibn Abd Allah ﷺ.
Por eso, un hombre acudió al Profeta ﷺ y le dijo:
«¡Mensajero de Allah! A un hombre le gusta que sus sandalias sean bonitas y que su ropa sea bonita, es decir, elegante. ¿Eso forma parte de la arrogancia?».
Él respondió:
«No. La arrogancia consiste en rechazar la verdad y menospreciar a la gente».
[Muslim 91]
Y se ha transmitido auténticamente del Profeta ﷺ que dijo:
«Allah es Bello y ama la belleza».
Por eso, quiero susurrar al oído de cada marido un consejo: que tema a Allah, que se cuide y que preste atención a estas cuestiones.
Algunos maridos, lamentablemente, quieren que sus esposas se cuiden, pero ellos no. Quieren que sus esposas se acicalen, se perfumen, se arreglen, se embellezcan y vistan sus mejores ropas. ¡Muy bien! Pero ¿y tú? ¿Por qué llevas el cabello despeinado, la ropa descuidada y desprendes un olor desagradable? ¿Por qué? ¿Acaso existe una excepción para ti? ¿Solo la mujer debe cuidarse y tú no?
¡Teme a Allah! ¡Teme a Allah! Cepíllate los dientes. Hoy en día existen muchos productos para la higiene corporal que, gracias a Allah, son económicos. Péinate el cabello, cuida el pelo de tu cabeza y el de tu barba. Tiñe las canas si tienes muchas, por ejemplo.
El Profeta ﷺ dijo:
«Cambiad el color de estas canas».
[An Nasai 5074]
Cambiadlas. Esto forma parte de la belleza de la religión del islam.
Por tanto, si crees que la piedad significa no preocuparte por tu aspecto ni por tu olor corporal, estás equivocado. Esto no forma parte del Islam. La religión del islam está libre de semejante concepción.
Me cuesta creer que alguien pretenda acercarse a Allah encontrándose en un estado tan lamentable.
Pedimos a Allah que nos conceda bienestar y nos preserve.
Traducción: https://t.me/elconocimientolegislado










