domingo, 23 de octubre de 2016

No detesten nunca a las hijas




Sheij Azzedine Ramadani حفظه الله

Entre los poemas gratos que se relatan del periodo de la jahiliya acerca de este asunto.
Un Hombre que se llamaba Aba Hamza. Este hombre se casó con una mujer que no tuvo sino niñas.
Una hija detrás de otra, sin parar. Hasta el día en que él la divorció. Él se casó con otra mujer creyendo que ella le iba a dar hijos barones,  mientras que el Dador es Allah سبحانه و تعالى .

Ella estaba en una jaima (tienda) y él pasaba delante de ella para ir a la nueva mujer. Y escuchó estos versos de poesía que decían: "Por qué Abi Hamza no viene a nosotras y permanece en la casa de al lado, está furioso porque no he dado a luz hijos, por Allah esto no es de nuestro poder, nosotras somos como la tierra para los agricultores, sólo damos lo que han sembrado en nosotras."
Cuando él escuchó estas palabras, le sorprendió. Entro en su casa y le besó en la cabeza aceptando el decreto de Allah عزوجل .
Por eso el hombre no sabe donde se encuentra el bien.
Él tiene en la hija un bien inmenso.
Por eso decimos que la hija no olvida el buen hacer (hacia ella) al contrario que el hombre, que si puede (olvidarlo). Mañana el se hará grande, se casará, tendrá hijos y olvidará a todos aquellos que han sido bien hechores con él, incluido a su padre y a su madre.
Pero la hija permanece fiel, y si su padre alcanza una edad avanzada y la necesita, ella vendrá a ocuparse de él.
Les voy a contar una historia que la gente de la masa cuenta y que explica este significado de fidelidad de la hija.
Se cuenta que un hombre estaba casado con una mujer y tenían una casa muy pequeña. Allí (en el sitio) donde comían, (también) dormían.
Desde que se casaron, se pusieron de acuerdo: "Si tu padre o el mío vienen a visitarnos les acogeremos de buena manera con hospitalidad pero por la noche nosotros les encontraremos (un sitio) donde dormir, un hotel u otro."
Porque no había donde dormir, donde comían (también) dormían.
Ellos se pusieron de acuerdo. Después de cierto tiempo el padre de él vino a visitarles. Por el día, lo acogieron con hospitalidad, y cuando la noche llegó su esposa le dijo:
"Como acordamos, encuéntrale un sitio donde dormir".
Él pensó y luego le dijo a su padre, te voy a llevar a otro sitio porque aquí no hay donde dormir. Él lo llevó a un sitio donde dormir y al otro día se fue.
Después de algún tiempo, fue el padre de la mujer el que vino. Él también fue acogido con hospitalidad durante el día. Él también le dijo: "Como lo acordamos".
Pero ella le dijo llorando: "Un anciano como este, sacarlo afuera, déjalo con nosotros, no es sino una noche".
Él no sabía que hacer y aceptó.
Entonces ellos durmieron en el suelo y el padre durmió bien estirado en su cama hasta la mañana.

Después de un largo periodo se dijo que este hombre tuvo un hijo y no le hizo el Aqiqa. La segunda vez tuvo otro hijo y no le hizo el Aqiqa y la tercera vez Allah le concedió una hija y esta vez él hizo la Aqiqa.
Él invitó a la gente e hizo la comida, etc... Y la gente así como su mujer preguntaron: "¿Cómo es eso?, ¿de los niños no has hecho la aqiqa y de la niña si la has hecho?
Él respondió: "Porque ella nunca hará dormir a su padre fuera".
Él le mostró que el reconocimiento viene de los hijos y que la hija nunca es ingrata.
Esta historia forma parte de la herencia popular ,pero esta incluye un buen significado que debe hacernos sacar una lección.
En conclusión si Allah da hijas a alguien debe tener paciencia sobre esto. E incluso el Profeta mencionó grandes recompensas por ello.



Tomado de: https://www.youtube.com/watch?v=LC76IJben_A
Traducido al castellano por Umm Amina
Fuente en castellano: http://alhamdulillahialalislamwasunnah.blogspot.com/2016/10/no-detesten-nunca-las-hijas.html