viernes, 21 de octubre de 2011

Lo que ganamos abandonando las costumbres





El logro de la meta requiere de dos cosas: abandonar las costumbres y superar los obstáculos.

Las costumbres consisiten en refugiarse en la inactividad,en el descanso, y a contentarse sólo con los hábitos y las costumbres que la gente ha adoptado y que ellos ponen al mismo nivel que la legislación . Estas costumbres son aún más importantes a sus ojos que la religión.

De hecho, ellos denigran a cualquiera que vaya en contra de las tradiciones y se oponga , de una manera más severa todavía que a un individuo que se opone claramentea a la religión. Pueden incluso llegar a excomulgarlo, a tratarlo de innovador y desviado , boicotearle y reprenderlo por haber discrepado de las costumbres. Es debido a estas costumbres que enterraron las tradiciones proféticas . Elevaron estas costumbres al mismo nivel que al Profeta, sallallahu 'wa sallam , en persona . Su alianza y su negación les rodea .

El bien es lo que se conforma y el mal es lo que se opone. Estos habitos y costumbres fueron tomados por un gran número importante de grupos de personas, ya sean reyes, gobernantes, juristas, sufíes, indigentes, voluntarios al combate o gente proveniente de la masa de los musulmanes.

La educación de los jóvenes es a través de las costumbres y los mayores crecieron con ellas . Se han convertido en verdaderas Sunnas , y son aún más importantes a los ojos de sus seguidores que la sunna profética. Ahora bién , cualquiera que se base en las costumbres vivirá prisionero , y cualquiera que se
aferre se cortará entonces la ayuda divina. Esta plaga se ha extendido a gran escala, y es debido a ella que el Corán y la Sunnah se han abandonado.

Cualquiera que busque ayuda en estas costumbres será abandonado por Allah, y cualquiera se conforme en lugar de cumplir con el Corán y la Sunnah verá sus acciones rechazadas por Allah, y se encontrará entre las barreras y los obstáculos más importantes en el camino que conduce a Allah y Su Profeta sws
.



Kitab Al Fawa-id . Pag 61
Por el imam Ibn Al-Qayyim Al-Jawziyyah
Traducido del francés al castellano por Um Amina